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sábado, 6 de abril de 2013













Te Conocí...

Te conocí en la distancia 
y aún así sin poder conocerte, 
sin saber quién eres y de dónde vienes 
sin saber que siento y por qué lo siento,
de la forma más distante 
y de la forma más sublime
llegaste a entrar a mi vida.

El tiempo me acercó a ti sin pedirlo
y tropecé con tu belleza y tu sonrisa,
y sin poder querer más a nadie 
ya te estaba queriendo en secreto.

Te conocí por algún milagro del destino
por mi soledad que busca tu soledad,
por un sentir que nos acorta la distancia,
por nuestros corazones llenos de sueños,
y lleno de alegrías e ilusiones pendientes.

Espérame… voy atravesar fronteras por ti,
voy a cruzar parques y capillas,
y  caminaré descalzo por la arena,
y te querré por todas las avenidas.

Te buscaré por todos los rincones,
por todos los jardines de flores,
por las dulcerías y guarderías
y por cada uno de mis sueños.

No quiero perderte… espérame,
yo iré para atardecer contigo
y contemplar la noche en tus ojos,
y tocar las estrellas cada vez que te mire.

Y llenaré tus labios con besos nuevos,
y sonreiré junto a tu pequeña sonrisa, 
y tú me dirás que nunca me aleje,
y yo te diré que no podría vivir sin ti…


Jesús Ssicha
(Poema dedicado para una Bella Princesita)



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martes, 4 de diciembre de 2012


“NO TE CONTÉ"

No te conté… 
 Ni le conté a mi madre, ni al aire que respiro.
Ni a mis sueños de niño resentido.
Ni a mis juguetes olvidados que tanto amé.

No te conté… 
Ni le conté a las hermosas flores de mi mesa 
 que orgullosas perfuman tu nombre 
y que cada día que pasa se parecen tanto a ti. 

 No le conté a mis labios que te necesito. 
Y que cada día que pasa sonrío y me siento más feliz… 
No le conté a mi almohada, pero me delata mi sonrisa 
y sin saberlo espía mis sueños más bonitos junto a ti. 

 No le conté a mis ojos que te anhelo 
que deseo siempre tu mirada inesperada 
y que la distancia no separe nuestro cielo, 
ni la crueldad del tiempo aleje nuestra esperanza. 

 No te conté… 
te quiero porque mi corazón te quiere y te necesita… 

 Simplemente te quiero… te quiero mi bella princesita. 


  Jesús Ssicha
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viernes, 30 de marzo de 2012

AMOR SIN SER AMOR


No sé si te quiero todavía
no sé si te he de olvidar
solo sé que las rosas aún
con su belleza y sus espinas
siguen siendo rosas todavía
y la mañana sin ti o contigo
sigue siendo despertar.

Y si tus manos con el amor
que nos unía y desunía
ya no se volvieron a juntar,
será para otro tu cariño
y será para otra mi lealtad.

Y poco a poco o algún día
como hojas secas del rosal
irás partiendo de mis sueños
y con la voz pegada a la cortina
serás solo un sueño y nada más…

Y pasará el tiempo y para tu vida
seré solo un recuerdo
de esos que llegan sin alguna despedida
pero llegan y sin sentirlo pasarán.

Oiré tu voz desde mi boca
y susurraré tu mirada desde mis ojos
y tu sonrisa junto a la ventana
se irá alejando poco a poco.

Mi corazón pensará en ti
y sin sentir amor lo sentirá,
y tu amor sin ser amor hará que llore;
y sin amarte mis ojos llorarán.

Se mudarán tus caricias hacia otro rostro
y los besos que llegan no llegarán;
y los capullos que anidan tu mejilla
abrirán sus alas y volarán.

Y sin decirte adiós, me verás partir
seré pequeño, diminuto, un sonreír,
y sin decir tu nombre te nombraré,
será que te amaba, será que te amé…

Jesús Ssicha Leer más...

lunes, 25 de octubre de 2010

DISCURSO A MAMÁ POR SUS 50 AÑOS



Señora, desde que me abrigó entre sus brazos nunca más me sentí solo, ya no me queda heridas pasadas de mi niñez desde que usted está aquí.

¿Recuerdas? fui abandonado y me recibiste con la ternura que sólo se puede recibir de una madre, fui huérfano y me hiciste tu hijo, fui un niño enfermo con TBC y nunca te separaste de mi lado, fui golpeado y reprimido por mi propia familia, pero tú me defendiste, me rescataste y me amaste.

Señora, sé que no soy tu hijo verdadero, pero ¿cómo no llamarle madre?
Una madre que me has enseñado a respetar la vida cuando yo no lo valoraba, me enseñaste a no decir mentiras porque yo solía mentir para no ser maltratado, me enseñaste a no robar porque yo era un niño que robaba para comprarse un juguete usado y me enseñaste a quererme para poder querer a los demás, pero ahora te quiero sólo a ti.

Señora, le doy gracias por darme la vida cuando de niño yo no deseaba vivir, le doy gracias por apostar por mí cuando usted tenía toda la de perder, gracias por llenar mi manos de trabajo y honradez. Gracias de todo corazón por amarme tanto como yo lo amo.

Señora, yo no nací de su tibio vientre, pero la vida que llevo se la debo por entera. Usted me protegió, me encaminó por el camino del bien, he hizo de mí un hombre fuerte y lleno de amor.

¡Señora, crecí! Aprendí de su esperanza que no se desvanece ante nada, ante ninguna adversidad, ante ninguna buena razón que cese su optimismo. Eres mi sueño más agradable cuando mis ojos están a la luz del día, eres mi pensamiento de lucha inagotable y mis ganas de levantarme cada mañana para poder enfrentarme inspirado ante la vida.

Señora, recuerdo su sonrisa, su mirada cansada, sus lágrimas nocturnas en su almohada, sus manos duras de tanto trabajar, sus pies agotados y sus inesperados desmayos por esta vida sacrificada que sigues dando día a día. ¿Cómo podría pagarle todo el cariño y tiempo que has gastado? ¿Cómo podría devolverle sus cabellos negros y su piel joven y blanca? ¿Cómo podría darle todo ese amor que desinteresadamente me has brindado,… ¿cómo? ¡Si para mí el amor que le doy no me basta! pero siempre dices que para ti lo es todo.


Señora, soy tu hijo, le debo los años que pasas a mi lado, le debo su dedicación para que siempre sea una mejor persona y un mejor hijo, le debo su sabiduría y sus consejos que llevo siempre para no caer en las drogas y en la delincuencia, le debo las penas y disgustos que quizá he provocado algunas veces sin darme cuenta, le debo su paciencia, su perdón, le debo con todo el corazón su sacrificio por haberme dado la mejor herencia que una madre puede dar a un hijo que no es suyo, la educación y los valores.

Señora, confieso que he aprendido a amarla sin límites y sin darme cuenta siento que nunca la dejaría de amar, porque usted es mi madre ante mis ojos y ante los mismos ojos del Dios que me levantó entre sus brazos para no ver a su hijo morir.

Madre soy tu hijo, madre te debo la vida.


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martes, 10 de agosto de 2010

EL CLARO DESEO DEL AMOR



Es de noche,
un silencio repartido
en pequeños pedazos de besos
y frente a nuestra cama de paja y de hilo
un racimo de cielo colgado en el viento.

Tu fina y tibia cabellera de trigo
reposa en mi cuello sediento,
y desde siempre mi corazón estará contigo
y desde siempre tu corazón latirá en mi pecho.

A media luz, anido tus praderas y tus montañas
desde estos termales deseos míos
y como una manta de viento en la mañana
me acerco al suave desierto de tu ombligo.

El amor emerge de tus sienes desnudos
y en tus labios mi hombro,
y en mis besos tus muslos,
las ansias de sed en tus senos
y el panal de tu voz en los muros.

Y tú te acercas a mí como un abanico de rosas,
y tu perfume y tu belleza germina en tus manos,
y tan cerca, muy cerca como la flor a las mariposas
aterrizas tu vientre con tus jardines salados.

Te sucumbes en medio de enfrentamientos volcánicos
y tus pies se elevan como lanzas de inciensos,
mi cuerpo se desliza a tu cuerpo como lluvias de invierno
y tus labios se siembra a mis labios como semillas de besos.

El amor que eclipsa aromatiza las almohadas
como el olor del pan caliente a las canastas de piel
y junto a nuestros besos el calor de una cama,
y junto nuestras bocas el sabor de la miel.

Dentro de tu arco teñido de fiebre,
emigran mis castañas caricias
y al sur las gaviotas de noviembre
y al norte mis blancas cenizas.

Nuestras siluetas de imán se anclan en la misma piedra
y nuestra red fosforece cada vez que te atrapa la voz
y desde nuestra enredadera hasta nuestra tibia cabecera
me ato a tu mirar con los mismos lazos que no matan
pero que desatan las caricias verdaderas
y liberan el claro deseo del amor.

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miércoles, 16 de junio de 2010

MOMENTOS


Cuando Pao y yo éramos adolescentes huimos de casa sin saber si volveríamos, Pao era feliz pero a veces lloraba en mi hombro de cartón.

Ella llevaba el hambre en una bolsita negra y yo su alegría en mi mochila vacía.

Besaba los cabellos de Pao y junto a mis besos tropezaba mi voz en su cabeza, diciéndole bajito, eres lo mejor de mi vida y ella se volteaba a mirarme y me sonreía.

Mis bolsillos gastados del pantalón cobijaban las últimas monedas que pude sacar de casa y esa tarde comimos como niños hambrientos una bolsita llena de pan.

Pao y yo no teníamos donde dormir, sin dinero llegamos a una playa, nos sentamos en una alfombra de arena, piedritas y abanicos, conversamos con el viento y las voces de la sal.

Sin darnos cuenta llegó la noche con sus latidos amarillos de luna, aún sus besos de Pao dormían en su boca pero mis besos se acercaban a ella como gaviotas anidando su mirar.

Cubrí su cuerpo con mis brazos, su piel tibia de lana, tejidos de mis agujas que rezurcieron suavemente su mirada.

Sus livianos brazos de Pao tomó mi cuello como un tendedero y nuestra pobreza se escabulló en la mochila que nos sirvió de cabecera.

Su amor hervía en mi pecho formando cadenitas transparentes de agua y como un castillo de arena me desboronaba lentamente en sus manos honradas.

Sus pies se inclinaban como aletas de sirena, mientras mis dedos buscaban sus manos como formando una concha de mar.

Los cabellos de Pao se extendían como siluetas de pulpos en la arena y sus ojos de perla se destilaban al besar.

Mis besos de barco anclaba en su cuello de pecera y mi amor se hundía en su ombligo como un delfín al nadar.

Las olas de Pao llevaron mis olas subterráneas y canoras, nocturnas de amor.

Entrelazados con mi techo de piel en sus senos nos disolvimos con la sal, la noche evaporó nuestras caricias y juntos atados a un corazón morimos a lado de una estrella de mar.


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martes, 1 de junio de 2010

UN AMOR EN LA MESA (Poema V)


Te oigo por las noches en la cocina, me acerco,
te siento junto al olor de la manzanilla
y mis ojos servidos junto a la mesa derraman la sal.

Tu amor emigra en la mantequilla,
en las bolsitas transparentes de té
y en las blancas bolitas de pan.

Tu voz se empoza en mi cuchara vacía,
la sopa amarilla se enfría,
y tus manos calientes no están.

Te ocultas en mi plato de nieve,
el agua hierve,
te evaporas, te vas.

Al pie de la nevera un limón muere,
las verduras se secan de fiebre
y las cebollas se echan a llorar.

Nada se fríe en esta casa,
la carne al pasto, los huevos al nido,
los peces al mar.

Labios secos como madrigueras de cal,
mis besos flacos besan el ras de una taza,
y tus besos que fueron míos
no los besé nunca más.

Manteles castos sin tu boca que limpiar,
tengo el hambre viajando por la panza,
y el corazón estirado con un triste pesar.

Tengo la soledad de una tabla de picar,
el silencio del tomate entre los ojos
por tu amor que amé en mis antojos
y por tu extraña forma de mirar.

La vieja alacena que no guarda más nada
ni la harina que jugaba en tus manos,
ni los chocolates con pasas que te solía comprar.

La mesa, nuestra mesa, tú no estás
me quedó tu alma, tu sonrisa y las cerezas,
y cerca de tu muerte que me acaricia la cabeza
cierro los ojos y me pongo a cocinar.

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miércoles, 26 de mayo de 2010

POEMARIO VI


Páginas de arena, sueños solitarios
que cabalgan en la almohada.

Humo blanco y perfumado de tus labios,
de tus cejas y de tu cara.

Un amor que tropieza en la mejilla
y con los ojos te evapora la mirada.

Vivo con el corazón en un panal,
con el silencio en tu boca
formando sonrisas,
formando calles sin salida
formando algún deseo entre la roca
o simplemente no querer amar.

Mi vida entre nubes abiertas de papel,
con tu nombre exiliado en la brisa
y mi nombre pálido que yacía en la repisa
se ha marchado contigo también.

Tiempo de siempre,
calcinado, cobrizo y oscuro
como el fondo de una taza de café.

Líneas que se escribe en la fogata
con la luz de mi mano,
me acerco,
lloro con los dedos de leña,
sonrojado por tu ausencia,
por las cenizas,
por el color de un amor
que aún de muerto
me flamea la piel.

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miércoles, 19 de mayo de 2010

EL CAPULLO DE MOHE

Mohe fue mi primer amor de adolescencia, un amor zodiacal inexplicable (agua y fuego), un amor muy antónimo para muchos, pero de alguna u otra manera llegamos hasta un largo camino que vivimos hasta sus últimos pasos.

Mohe me enseñó a dormir en aquel capullo que tejimos juntos en aquellos años donde no existía la dependencia a los gélidos celulares ni la necesidad de estar siempre apareados a la computadora.

Mohe tenía el color de mis ojos como un wallpaper y cada vez que la miraba inclinaba sus labios como queriendo sonreír y al mismo tiempo preparándose para entibiar sus besos en mi boca.

Mohe caminaba conmigo por la apacible Av. Chile para escondernos del sonido de otras calles, amaba el silencio de sus besos inesperados, sus dormilones abrazos en la cintura que no despertaban jamás.

Mohe me cantaba canciones asiáticas muy cerca de mis labios acústicos y sin darme cuenta iba atardeciendo sus ojos en mi delgado hombro hasta quedarse completamente dormida, soñando quizá con nuestro niño dando su primer paso sujetado de nuestros índices.

Mohe tenía un dulce aroma disuelto en sus cabellos fotogénicos y sus manos hablaban con una caricia suave todo su amor, un amor que quedó indeleble en mi rostro, en mis ojos, en mis lágrimas y en la atmósfera de algodón de mi vieja almohada.

Mohe se llevó su sonrisa albina muy lejos de aquí, me dejó su voz indagando en el aire que a veces no logro oír. Mi vida en su cuerpo canela, mis pies que la sintieron partir, me quiso, nos quisimos y a lo lejos, inerte, con el amor hundido entre mi sombra le siembro un poco de luz y lo dejo ir.

Mohe se fue lejos de los cisnes y lejos de los jardines con flores amarillas que nunca vimos morir. Me vi llorar encima de su mirada de invierno y la vi llorar con sus ojos transparentes. No sé cuanto nos quisimos, pero sea diminuto o mucho el amor que nos dimos, es algo que ni la distancia ni el olvido los borrará para siempre.

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sábado, 15 de mayo de 2010

EL PULGAR QUE PERDIÓ EL CORAZÓN

Desde el día que no tengo celular siento que mi dedo pulgar se ha quedado sin corazón, no he podido presentarle otra marca u otro modelo porque él siempre extrañará a su morena Motorola que cada vez que lo veía se llenaba de luz y vibraba con tal sólo sentir su presencia.

Recuerdo cuando se conocieron, se quedaron toda la noche en medio de pequeñas constelaciones multimedia, se descubrieron, se enamoraron y desde ese día soñaron una vida juntos en medio de mi almohada.

Ella se levantaba tiernamente muy temprano con una melodía de amor ("Dil Chura Le") y él silenciosamente se acercaba a darle su primer beso en su diminuto botón de algodón.

Él no podía vivir sin ella, era la luz de sus ojos dactilares, su energía de todas las mañanas, era el dedo más feliz del mundo que había tenido entre mis manos, pasaba el tiempo y ella un día murió por las tantas caídas que da la vida, él no supo que hacer, se desesperó y trataba de animarla dándole pequeños besos que nunca tuvieron respuestas.

Cada mañana él esperaba la voz de su amada que yacía solitaria y silenciosa al pie de un cargador y cables USB’S. Mis manos transpiraban las lágrimas de él y yo cada vez me sentía más culpable de todos los culpables, fui muy descuidado y sin darme cuenta había asesinado la alegría de un pedacito de mí, lo dejé desvalido y sin ganas de apretarme la nariz.

Había pasado una semana y prometí a mi dedo recuperar a su primer amor, juntos la cargamos y le llenamos de energía a pesar de que ella no daba señales de luz, pero sabíamos que ella se pondría mejor, ella nos sentía, ella quería vivir.

Dejamos a la morena Motorola en manos de otros dedos que sabían su profesión, mi dedo resignado y con algo de recelos me arañaba la garganta mientras nos alejábamos de ella.

Cuando llegamos a casa, él juntó mis manos y nos pusimos a rezar junto a la almohada donde ella solía cantarnos al oído, recuerdo que ella saltaba y se escabullía por toda la cama y a veces amanecía debajo de alguna silla o dentro de un zapato.

Salimos de la casa en busca de buenas noticias, él por la ansiedad se había olvidado de limarse el cabello, será que a veces el amor nos distrae y a veces nos olvidamos hasta de nosotros mismos.

Cuando llegamos, unas manos maravillosas nos entregaron a nuestra morocha, lucía hermosa, casi como el primer día en que él la vió y casi como el primer día él la llenó de besos nuevos y perpetuos. Desde ese momento él la cuidó más y no dejaba que sufra otra distracción mía, ella se sabía incontables canciones y siempre nos hacía bailar, llorar y reír con sus videos, ella ha guardado en su buena memoria tantos momentos juntos, tenía una perfecta noción del tiempo y muchas veces que me he sentido solo ella me hacia acordar en su lista de contactos que en realidad tengo muchos amigos.

A pasado un mes desde que nos arrancaron de nuestros corazones a nuestra morocha Motorola, unos pillos se la llevaron bruscamente, mi dedo quedó nuevamente destrozado sin querer volver a besar a otra. Temo decirle a él que ella posiblemente haya sido formateada, ya no somos parte de su presente y quizá nunca más la volvamos a ver en nuestra tibia cabecera.

Pero morena linda si algún día te acuerdas de nosotros, recuerda que mi gordito ama tu tacto, el color nocturno de tu carcasa, la viajera brisa de tu voz, el skin de tu pecho y la alegría de tus teclas al recibir un mensaje de amor.

Jesús Ssicha

Escena musical "Dil Chura Le" de la película Dil Ka rishta.
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miércoles, 12 de mayo de 2010

UNA NIÑA VIRTUAL

Conocí a una niña que nunca vio el brillo de mis ojos, ni tocó mis manos blindadas de caricias, pero algunas veces oyó mi voz abstracta dentro de un puñado de aire. Ella apareció cuando aún mi corazón tardaba en cerrarse por las heridas de amor que uno ni se explica por qué son tan dolorosas y difíciles de ocultar. La niña de mis sueños virtuales que no guarda las palabras para su soledad, ni la alegría para sus labios, ni sus penas indescifrables para su boca.

Mi niña me hace sentir bien, escribe con bondad y no tenerla en línea y cerca a mis contactos admitidos hace que todo me haga falta. Vivo con la necesidad de su palabra, de oírla en mi nuevo celular mientras endulzo un café o mientras estoy camino al trabajo.

Ella vive dentro de mis sueños más agradables, también dentro de mi Facebook, de mi Hi5 y de mi más amado Messenger.

Vivimos con diferentes identidades, tenemos más de dos e-mail y somos tan volubles e inestables como cualquier ‘nick’, a veces ella puede ser totalmente mi amiga, mi hermana, mi único amor con nombres diferentes, pero como se llame lo único que me importa es que sea feliz como ella es, pues un nombre no cambia nuestra manera de ser, sólo cambia la manera en que nos puedan llamar.

Todos los días leo su ‘nick’ sin destinatario y actualizado con algunas frases de amor, para luego ver mi bandeja de entrada llena de 'spam' que abro con recelo al igual que a mi temeroso corazón, pero la quiero en la distancia, sabiendo que podemos ser tan diferentes como un IP, igual la quiero porque su voz ausente hace que la escuche debajo de mis labios y su mirada a lo lejos hace que la tenga mas cerca de mis ojos ESET.

Eres la niña virtual, cabello negro, sonrisa blanca, piel anochecida e iluminada según tus fotos en JPEG, adoro tus estrellas que vagan por tu cuello de papel.

Extraño el campo de tu pecho, el GIF animado de tu boca cuando ríes, cuando lloras, cuando no tienes a quien querer.

Me despido, te despides con el miedo de no volvernos a ver. Te vas, me dejas junto a una ventanita de pixel. Te quiero, me quieres y sin pensarlo de otro modo no te dejaría de querer.

Sleep mi niña, gracias Internet.

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jueves, 29 de abril de 2010

UN PEQUEÑO VIAJE A TU CORAZÓN


Era una noche suave, casi fría, como cuando abres la nevera y solo ves una sombra blanca que aun respira. Yo mire tus ojos, tú miraste los míos y como dos candelabros torpes entrelazados se encendían.

Caminamos mientras hablabas de que alguien te quería y yo con la mirada sorprendida y en silencio mantenía mis ojos sobre ti, pues no quería dejarte, sólo quería que descubrieses lo que mi corazón secretamente escondía.

A muchos metros la catedral ya dormía y tus manos y mis manos transpiraban mientras tus labios se reían.

Yo me acerqué a ti y no me atrevía, quería sentirme de ti aunque no eres mía.

Quería besarte porque ya era mucho lo que me atraía, pero no pude porque tu sonrisa y tu mirada pura me envestía.

La noche era amable como para jugar por la avenida y cruzar la pista sin pensar que amanecía.

Aún no era tarde para correr por esa vía y tomar tus manos blancas para cuidar tu vida.

Tomamos un bus que nos llevó a casa y como siempre te hice reír y me reía, y tu dolor era fugaz y donde íbamos siempre iba tu alegría.

Me despedí triste, con los brazos en espera de su última ruta de libertad.

Eras clara a pesar de la noche que me decía que quizá esto no podría ser verdad.

Te soñé esa noche y me enamoré de ti en una inmensa soledad:
Primero fui una fosa, luego un velero a medio litoral y finalmente fui un beso… un beso tuyo a medio terminar.

Sabía que no podía amarte porque el amor era lejano y ajeno pero tu sombra y mi sombra como un soplo aventurado llegaron a juntarse esa bella noche.

No sé si estoy buscándote ahora, o quizá algún día te llegaré a amar,
pero te busqué desde mucho antes, más que ahora… mucho más.

Volví a ti como vuelve el amor al corazón infinito y te adoré apasionado, por inercia, por tus virtudes, por nuestros instintos.

No sé si amas a otro con la misma ternura y con el mismo secreto de tus ojos ligeramente solitarios.

A veces siento celos existenciales y divinos, celos que indagan, que no me ponen a salvo desde que nos conocimos.

Los días pasaron como una atmósfera de caricias, casi palpable y con demasiada ilusión. Nos separamos y nos volvimos a juntar por el sonido, por la mirada y por tantas cosas que provocó nuestro intenso amor.

Una noche me exilié en ti, en tus brazos albinos, en tus besos náufragos y duraderos. Te pertenecí y ambos encadenamos nuestros cuerpos tibios entre sábanas de menta, entre hogueras y entre pequeños y suavizados invernaderos.

Te quise con el amor verdadero, quise a Dios por un instante, quise un sueño para ti y que cuando despertarás te hubiese regresado a tu niñez y te hubiese buscado con un par de monedas para invitarte a la catedral que tanto te gustaba verla dormidita de noche.

Tiemblo al pensar que tienes que vivir este día con la salud intranquila, que te me vas que te me quedas en este corto viaje que viví hasta el último segundo de mi vida.

Así fue que te miré y me miraste y otra vez en alguna tarde me preguntaré sin que los sepas… ¿volveré a amarte?

Jesús Ssicha Leer más...

lunes, 26 de abril de 2010

MALA LECHE, LECHE MALA


Salía de mi modesto trabajo de publicidad un día sábado exactamente a las 5:12 p.m. estuve tan feliz que sea sábado 10 de Abril porque es un día muy cerca a mi deseada quincena; había sido una semana excelente, con pocos gastos porque no tenía ninguna intención de comprar ropa en esos días, ni a nadie a quien llamar, ni a mi ex que la debe estar pasando bien en Tarapoto, ni a mis buenos y maricones amigos, ya que hace algunos días atrás me robaron mi Moto Rkr W5 de segunda mano o no sé cuantas manos pero de que estaba funcionando pues sí lo estaba y me consta y también al Sr. ‘Choro’ pero fuera de bromas me pongo a pensar religiosamente y creo que cometieron un atropello en robarme en Semana Santa, pero hay que suponer que es un castigo divino ya que ese día me embriagué peor que en Navidad y bajada de reyes.

Soy un hombre que no le gusta recordar, ni ahorrar, porque vivo tan bien el presente que me olvido que exista pasado y futuro, pero este mes guardé por necesidad mis miserables S/.300.00 para comprar otro Moto Rkr W5 color perla que un amigo del trabajo se está esforzando en convencer a su hermano para que me lo venda (una obra de caridad por Dios, no puedo quedarme sin comunicación, que mierda tiene 2 meses de uso, el flex hecho un carajo pero es un Motorola y arreglar el flex es económico, además tengo su cargador, handfree nuevo, cable USB todos originales y monsterpack listas para ser metidas al aparatito). Ese mismo día llevé S/.130.00 para darle un adelanto a mi solidario amigo, pero al parecer su hermano quiere pensarlo bien y mientras tanto yo debo esperar hasta que el coñazo de su hermano se anime a venderme su puto telefonito, ¡Rayos! Por qué habrá gente que le fascina guardar cosas que ni siquiera lo usa.

Con toda la mierda, ajos y cebollas en la cabeza abordé mi bus de la Línea “C” y por cierto estoy muy de acuerdo que sea la hayan bautizado como la Línea “C” porque son unos ¡Cagones, Careros y unos Concha de su madre porque no respetan a nadie! Pero igual me trague mi mierda y subí en su blanca y obesa Cachanga rumbo a mi casucha, hasta que algún día pueda oficializarme ‘Narco’ y deje de trabajar haciendo cojudecez en la computadora, pero mientras tanto viajé tímidamente feliz porque no es habitual que los asientos estén disponibles y lo mejor es que me senté en un lugar individual y pegado a la ventana para quedarme jodidamente dormido a los pocos minutos y no sentir el maldito tráfico que hay en la Av. Tomás Marsano por esa inacabable construcción del tren eléctrico que el ‘carachoso’ de Alan debió terminar antes de los 90’, creo que ni voy a subir a su apestoso tren, porque para llegar a la estación más cerca de mi casa tengo que tomar un taxi y al final es la misma ‘webada’, mejor que paren las obras que en lo particular no me llueve ningún beneficio.

A 15 minutos de llegar a mi humilde casa, cedí el asiento a una señora con un paquete y no es que sea fijón sino observador, pues era un costal con botellas plásticas (Cifrut, Pepsi, Crush y KR) todo para reciclaje, creo que todo trabajo por más humilde que sea es digno de ser admirado y gustosamente aplaudido; me sentí tan bien de mi desinteresada acción y nuevamente feliz porque dormí mis 25 minutos que pueden ser recuperadores, porque yo duermo casi siempre a las 2:00 a.m. (hago ejercicios en mi habitación desde enero de este año con una pesa de 1 kl. comprada en la antigua Malvinas, bailo trance o merengue en silencio y a veces en silencio ‘vuelo cometa’ y una que otras veces salgo a jugar fulbito de 10:00 a 12:00 p.m.) y me levanto sin querer a las 7:20 a.m. con el pie izquierdo, no soy supersticioso, pero con las cosas que me están pasando últimamente voy a tener que cambiar la posición de mi cama para levantarme con el otro pie.

El viaje se hizo largo y como a las 6:10 p.m. entraba en conciencia y la misma voz de militar frustrado y acabronado ¡Baja esquina! (así se llama mi paradero ‘Esquina’). Habrá que llamarla “botica” porque acaban de abrir una hace un par de meses (allí compro mi talco para pie de Gotzilla ‘Cornina’, mi espuma para afeitar la quijada de chivo tierno ‘Brut’, mis vitaminas en capsulas que tiene un olorcito a chocolate (los tomo porque no suelo comer fruta), mis pastillas para prevenir la gripe y mis profilácticos de cualquier marca porque no soy fiel consumidor, la última vez me dijo la vendedora que lleve Feel porque son una nueva marca y vienen de varios colores, creo que tiene sabor, habrá que comprobar, si ella me lo recomienda habrá que hacerle caso a la experta.

El bus se detuvo y al bajar observe en la otra esquina 3 pirañas sucios que no me inspiraban miedo porque tuve amigos así en el Mercado de Frutas de La Victoria, pero los sentí medios sospechosos, conozco a casi todos los desadaptados del barrio menos a violadores empedernidos. Vi como el bus se iba, el sonido del motor se alejaba, la luz ambar de los postes se tornoban rojizos; crucé la avenida como todos los días y como todos los días sin mirar a nadie porque en realidad no hay nada que mirar ya que es solo cruzar un parque improvisado con poca vegetación y poca seguridad, pero esta vez al cruzar me encontré 2 pirañas más y estos si que era un sorpresa no deseable para nadie, ni para los novios de mis ex. Era un moreno de 22 años aprox. con un aspecto de fumón insatisfecho, era dos cabezas mas alto que yo y un chato que lo acompañaba que más que su compinche parecía un remedo de ratero.

Caminé lento como si nada me molestase, pero sentí que me seguían y mis sentidos comenzaron a trabajar a la velocidad de una tortuga coja y con tiroides, una de dos: me paro como los machos y misma peli de “Operación Dragón” comienzo la masacre, la otra opción era correr mismo Forrest Gump ‘¡Corre Forrest, Corre Forrest!’ A veces es bueno alejarte del peligro cuando sabes que tu vida o tu sello de garantía están colgando en el pito del negro.

Saben, escogí la última opción ¡A correr carajo! ¡Pícala que me agarra el negro calancón! He ganado todas las competencias de carrera en las Clases de Educación Física con el profe Douglas en la secundaria, soy futbolero y machetero de nacimiento, tengo mis zapatillas Pumas T.43 hechas para hacer footing , pero lastimosamente el negro calancón me alcanzó a los 5 m. Tuve que volver a la primera opción sin remedio alguno, tuve que pelear apuño limpio y con la uñas cochinas, tuve que demostrarle a mi amiga Jocy que no soy un marica como su hermano menor.

Los forcejeos y puñetes iban y venían y ese momento me sentí como en el segundo domingo de mayo, pobres de nuestras mamacitas, pero la mía que en paz descanse (viejita tú no tenías nada que ver en la bronca pero ya sabes como son esos ‘hijoeputas’). Al rato el chato y el negro pastero me tumbaron al suelo para que entre los 5 me quitasen mi modesta billetera de cuero (tenía S/.130.00 en billetes y monedas que me sobró del almuerzo, mi card Cine Planet, mi DNI pirata, mis tarjetas personales y de mis clientes y mi USB Kingston de 2 GB con harta piratería Taringera: música mp3, porno en formato FLV, vectores floral y juegos para PC portables cuando estoy en plan ‘H’). No tenía celular porque como ya les había contado me robaron en otro asalto que no recuerdo al detalle por culpa del Vodka que tomé en Semana Santa (Que Dios perdone mis pecados juveniles y mis penitencias ya están pagadas hasta el último centavo, no creo que permitas que me roben por tercera vez, aunque la tercera vez es la vencida, pero dichos son dichos y del dicho al hecho hay mucha mierda que puede pasar).

Me defendí por instinto y por mi académica cultura callejera, quizá como algún día me enseño mi tío ‘Pirata’ que actualmente trabaja de seguridad, pero en ese instante no peleaba para ganar un poco de ego o por defender a alguien, luché porque así como me costo trabajo ganarme ese dinero, que a ellos les cueste trabajo quitármelo, igual todo ya estaba escrito, a menos que la Marvel me preste al Hombre araña o al Capitán América por 2 minutos para que me den una manito. En todo momento no dejé que me cogotearan, pero al caer al suelo me di cuenta que era un minisaqueo inminente y por más que puse resistencia, el asalto ya estaba consumado. Encima los hijos de su madre tuvieron el grandísimo corazón de entregarme mis llaves, pero lo que nunca les voy a perdonar es que me rompan el bolsillo del Jean´s, era mi pantalón favorito recontra ‘putón’, no creo que al negro calancón le haya pasado por su cafetera mente cometer un ultraje conmigo ta’ webon y también me late que el sastre no podrá coser tremenda cesárea en mi pantalón.

Recuerdo que los mierdas como sea querían que le entregue mi celular, que ‘chucha’ les voy a dar si otros colegas se les adelantaron la semana pasada, a menos que haya nacido con un bolsillo en el culo para tenerlo escondido allí, que mediocridad de gente, que insulto a mi Villa que lo estaba agarrando cariño, a veces dan ganas de juntar a todos los negros vagos, drogos y violines para quemarlos con kerosene, encima meterle una meada si es que quieren agua.

Llegué a casa con el cerebro revuelto y arrugado de la cólera no hice más que disimular que todo andaba de lo más normal (no conté esto a mi familia, ellos son demasiados dramáticos para estas cosas, especialmente mi tía que es un amor, no quiero matarla de la preocupación, mis problemas son míos y de nadie más). Bueno, me di cuenta que estaba entero y lo peor había pasado.

A las 2 horas sentí dos chinchones en la cabeza, estoy seguro que no son mis cachos, también rasguños en el brazo derecho por la caída que me dieron a la fuerza, la saqué barata porque en la calle mi vecina la chismosa del barrio vio todo el atraco, porque ella estaba comprando en la botica, esto me contó mi prima: la vecina dice que a un chico le han robado con pistola al cruzar la pista y nadie sabe quién es el chico. ¡El chico era yo! pinche vieja no pudiste reconocerme, estuvieron a punto de matarme, ¡pudieron hasta cometer un ultraje al paso, pude ser tu hijo!

Nunca me habían robado de esa manera, es como estar sólo en medio de tanta gente y todos mirando el show ciudadano, algo de todos los días, algo que siempre ocurre hasta en las mejores ciudades, ningún webón es tu amigo en esos momentos de tensión absoluta. Lo que he aprendido de todo esto es que puedo recuperar todo lo robado, la próxima vez no pondré resistencia porque voy a estar misio ¡leyeron bien webones! Estoy tramitando mi tarjeta de crédito para no cargar efectivo y lo curioso es que estoy recontra seguro que no me lo van a dar porque estoy en la lista de Infocorp, aunque sea estoy haciendo el intento a ver si me liga. También debo piratear nuevamente mi DNI, comprar un celular más barato y robado para que no me duela perderlo, porque ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón y yo que soy tan bueno los perdono señores delincuentes, me late que encontraré mi celular en la ‘Cachina de Grau o en las Malvinas.

Tengo sed y hambre de venganza, ya tengo el nombre de unos de los atracadores para mi suerte son mis propios vecinos que viven al frente de la Av. Separadora Industrial, que atorrantes para joder sabiendo que vivimos a 20 m. de distancia y que podemos violar a sus hermanas y a todo animal cuadrúpedo que ande por ahí. Sé donde fuman su ‘grass’ y sus horarios de agresión a los CGTP (Chicos con Ganas de Triunfar por el Perú) la otra CGTP es otro gremio que pide pan duro al Estado, esta no eh; sé que no puedo y nadie podrá acabar con toda esta olla de delincuencia que hay en la calle, pero si algún día se enteran que estoy en ‘Lurigancho’ es porque hay un ‘hijoeputa’ menos en el país, sólo espero que no me encierren por violador, nunca he violado a nadie sin su permiso, al menos eso es lo que pensaba antes que me roben, Dios me perdone.

Amén.

Jesús Ssicha Leer más...

NARICITA DE FRANELA


Tú nariz era tan suave y tibia como los pequeños marshmallows que nos comíamos en invierno, tantas veces besé esa nariz redondita y con un brillo tenue que se alejaba cuando me acercaba a besarte la boca, siempre me enamoró tu nariz entre mi pecho, entre mi cuello y entre mi propia nariz. Cada vez que te hacia enojar engordabas tu voluble nariz por tu apresurada respiración pero así tenga otra forma igual no podría haberla dejado de amar porque perteneció al ser que amé con tanta devoción absoluta y desinteresada.

Me encantaba cuando me respirabas al oído y los sonidos termales que procreabas cuando hacíamos el amor, tantas veces nos resfriamos por quedarnos dormidos solamente con nuestras epidermis entrelazadas y al rato ver tu nariz sonrojada por la repentina enfermedad nasal. Pero lo que nunca me voy a perdonar es haberte hecho llorar por cosas que uno dice sin medir el tamaño de la palabras y ver recorrer lágrimas oceánicas de ese pequeño cielo en tu mirada y muy cerca de esa naricita que algún día besé con tanto amor, lágrimas que finalmente vi surcar también por esos labios que más que sus besos, me dieron esa palabra que no cuesta nada pero que al escucharla atesora hasta al más miserable de los mortales… ¡Te amo! Y si no fuera por el aire, por tus pulmones, por tu corazón, por tu bella nariz y por las cosas que nos enamoraron no podría haber escuchado nuevamente ¡Te amo!

Llevo tanto tiempo sin ver tu naricita de franela, pero donde esté respirando ahora, estará respirando también mi corazón y deseo tanto que este suspiro que emerge desde muy dentro viaje en el viento hacia tus hoyitos que alguna vez hurtó mi aire que al final era nuestra aire, nuestra atmósfera, nuestro sorbo de vida y que sin el no podríamos vivir pero estando tú y yo alejados es como respirar fuera de nuestro mundo, es como respirar agua salada, es como no tener nariz.

Extraño el sonido de tu cansancio, de tu alegría, de tu tristeza, de tu entrega, de tu enfermedad, de tu sincero amor y extraño con un puñal de melancolía el aire que compartimos el último momento en que nos decíamos adiós en nuestras tristes y sollozas narices.

Jesús Ssicha
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